martes, marzo 11, 2003

Cuaderno de bitácora, fecha estelar 4722.3

Lo siento, no puedo evitarlo: una de las cosas que más recuerdo de cuando era pequeño es la voz del capitán Kirk "anotando" (sería más bien grabando) en el cuaderno de bitácora del NCC-1701 USS Enterprise mientras esa preciosa nave pasaba lentamente frente a la cámara olvidándose de que en el espacio exterior no se oyen ruidos. Pero creo que nadie le explicó a Kirk qué es un cuaderno de bitácora (el nombre viene porque era y es precisamente un cuadernillo forrado ubicado en la bitácora del barco en cuestión (para los que no lo sepan, la bitácora era un mueble, usualmente un armarito, fijo a la cubierta del alcázar de un navío o en la popa cerca del timón en caso de que el barco no disponga de alcázar, y que suele estar equipado con una pequeña luz, una brújula o aguja de giro y útiles para escribir)). Y es que un cuaderno de bitácora no es un diario personal, muy a pesar de los trekkies incondicionales de Kirk que lean esto. Queda muy bonito decir "Nunca me he fiado de los Klingon y nunca lo haré. Jamás les perdonaré la muerte de mi hijo", o "Ellos continuarán los viajes que nosotros comenzamos y explorarán lugares donde ningún hombre, donde nadie, ha llegado antes" mientras se ve la silueta del Enterprise recortada en ese mar estelar.

No. Un cuaderno de bitácora era (y es) un diario, pero un diario del barco. En él se apuntan con un lenguaje técnico y desapasionado cosas como por ejemplo la singladura (distancia recorrida por el barco), la dirección y la fuerza del viento y sus variaciones, el estado de la mar, el parte de enfermería, el número de bajas del día, las cantidades de aprovisionamiento y las raciones, si se ha avistado o no otra embarcación... es decir, todos los pormenores y pormayores de lo que acaece a bordo de la embarcación. De hecho el número de datos del cuaderno es tal que ahora mismo el 90% de lo que se conoce del gobierno de navíos y de la vida a bordo procede de los cuadernos guardados en los almirantazgos y en los museos. Pero por desgracia ya no se navega como entonces. Aquello sí era navegar, con una fragata, un bergantín, o incluso un navío de línea que fuese marinero, un 74 cañones capaz de rendir él solo ciudades enteras con sus piezas de 24 y 32 libras, y cuyos altos mástiles se llenaban de velas blancas como nubes cuando el viento se entablaba por la aleta del barco. Un fragmento de poesía, que seguro que conocéis:

Que es mi barco mi tesoro.
Que es mi dios la liberta.
Mi ley la fuerza del viento.
Mi única patria la mar.


Y hecha esta extensa aclaración (las mías siempre son extensas, pero qué demonios, se tiene que notar en algún momento que soy marinero), paso a decir que he conseguido publicar esto con éxito. Ahora voy a meterme con el template, que este que tengo es un poco hortera. Hasta más ver.

No hay comentarios: